Archive for the ‘Opinión’ Category
enero 21st, 2012
Hay cosas que nunca dejan de sorprenderme y una de ellas es cuando procesan a un hombre que hirió o mató a alguien que entró a su casa en horas de la madrugada.
Parece que si alguien le pega un tiro a una persona que entra de madrugada a su casa, si el presunto ladrón o copador no estaba armado, se le aplica la misma ley que a un rapiñero que masacra a alguien que no quiso darle la plata, digan lo que digan, considerar que ambos están en la misma situación es una monstruosidad conceptual, no es lo mismo salir con un arma para obtener dinero amenazando a un inocente transeúnte, que despertarse porque los amigos de lo ajeno están entrando a las tres de la mañana por la ventana de su casa.
El asaltante sabe que puede ser descubierto y es muy probable que algún tipo de contramedida para evitar ser aprehendido tenga prevista, quizá hasta consultó un abogado. No es el mismo caso del dueño de casa que, sorpresivamente y sin aviso, detecta una persona en su casa, no sabe cuáles son sus intenciones, no sabe si es una persona mayor de un metro sesenta o un karateca de veinticinco años de un metro noventa de estatura con intenciones de masacrar o cortar en pedacitos a quien quiera impedirle que se apropie de lo que se le antoje, además tampoco está seguro de si es una, dos o más personas ni de si están armadas o no.
Pretender que el dueño de casa, que quizá es una persona de edad, evalúe objetivamente si la defensa que va a oponer al presunto ladrón es de la misma naturaleza de quien entra en casa ajena con aviesas intenciones, para que pueda ser considerado defensa propia es demasiado exigirle. El dueño de casa se enfrenta a muchas incertidumbres que se le presentan abruptamente, que pueden llegar a poner en peligro su integridad y la de su familia, y debe reaccionar de forma precipitada y no está preparado ni entrenado para ello, así que se parece más razonable que se le juzgue con otros criterios que contemplen de manera más real la situación que debe enfrentar, creo que con los criterios actuales la justicia le da un handicap demasiado grande a los ladrones y copadores y se penaliza en exceso a quienes responden de forma violenta la agresión que significa la invasión de su domicilio o de su comercio.
Parece aberrante que se haya pedido una pena de trece años a un comerciante, que ya no era joven, que disparó su arma de fuego sobre tres individuos que pretendían asaltarlo y se le venían encima, lo que podían haberle hecho esos tres era sin duda mucho peor que pergarle un balazo, me parece que los fiscales a veces tienen un desubique mayúsculo.
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noviembre 28th, 2011
Recientemente el Presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), el Dr. Leslie Van Rompaey, declaró que los Derechos Humanos no son cuestión de mayorías ni plebiscitarias, ni parlamentarias.
Es cierto que para casos que no involucren principios fundamentales de la convivencia en sociedad no valen, como el caso de un crimen, una violación o una estafa, lo que opinen las mayorías parlamentarias, gremiales, o manifestaciones, no debe influir en la decisión judicial, pero cuando se plantean problemas tales como la forma de gobierno que adopte una sociedad, cuáles van a ser nuestros derechos, si vamos a aceptar la esclavitud o todos seremos iguales ante la ley, entonces, si se quiere que el gobierno sea democrático, en algún momento tiene que haber algún tipo de acuerdo que se decida por mayorías .
Parece que el Dr. Rompaey no calibró adecuadamente la interpretación que sus dichos pueden tener, ya que la primer impresión que dan es que son antidemocráticos.
Porque si no fuera así, quién es el que decide ¿Minorías iluminadas? ¿Derecho divino? ¿Burócratas Internacionales amigotes de los gobiernos de turno? ¿Un grupo de Notables (¿?)? ¿Qué notables, quién decide quiénes son los notables, un grupúsculo de notables?
El concepto del Presidente de la SCJ nos puede llevar a que quienes decidan qué es el bien y qué es el mal sean unos pocos, representativos de nada, que pueden ser extranjeros, con otros conceptos culturales, intereses contrarios a los nuestros, etc., etc., lo cual es tan peligroso como antidemocrático.
Si a esto le agregamos las declaraciones del ex Presidente, Dr. Tabaré Vázquez[1], de que las mayorías no siempre tienen razón, daría la impresión que nos estamos acercando demasiado al borde del precipicio.
Nuestros dirigentes deberían ser más cuidadosos y precisos con sus declaraciones (o reconocer explícitamente cuál es realmente su pensamiento con respecto de la democracia)
[1] Claro que después el Dr. Vázquez, para amortiguar la barbaridad que dijo, citó al Papa que había dicho algo parecido, la verdad que en realidad siguió metiendo la pata, porque citar la autoridad máxima del Vaticano, un Estado intrínsecamente antidemocrático, no es para nada feliz.
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febrero 20th, 2011
Una vez vi por televisión un escultor que exhibía unas esculturas de hielo. “¡Qué disparate!” pensé “Se le van a derretir enseguida ¿Para qué tanto trabajo?”.
Sin embargo mi opinión fue cambiando con el tiempo, en efecto ¿Cuántas esculturas en piedra o metal sobreviven más de dos siglos? ¿Y cuántas sobrevivirán más de dos milenios? ¿Y millones de años? Es evidente que lo efímero de las obras es algo que está en relación con la escala de tiempo que consideremos efímero, un millón de años puede ser mucho o poco según a qué nos estemos refiriendo, en geología no es mucho tiempo. La escultura que sobreviva a ese lapso, sobrevivirá mucho más por la suerte que por su valor eterno, en ese período no tiene que haber sido destruida ni por un incendio, ni por un terremoto, ni por un atentado, por un esquizofrénico, una guerra o simplemente disuelta por agua, ácido o herrumbre. Ni siquiera las pirámides perdurarán pese al proverbio que dice “El tiempo se ríe de todas las cosas y las pirámides se ríen del tiempo”, en algún momento dentro de cincuenta, cien mil años o más, la deriva continental, los cambios morfológicos de los continentes y los cambios climáticos llevarán a que la zona de las pirámides sea tropical o con una pluviometría significativa que empiece a producir erosiones importantes, la presencia de plantas y animales, ácidos orgánicos, nieve, contaminación, etc., también afectarán su estructura y al cabo de varios ciclos alternos de sequía y lluvia, frío y calor desaparecerán. También pudiera ser que queden sepultadas por los sedimentos y los movimientos telúricos las lleven a profundidades donde las presiones sean insoportables para las pirámides y se plastifiquen y mezclen con otros materiales, esas son algunas de las posibilidades de lo que les puede suceder, pero hay muchísimas más, si sobrevivieron a todo eso, cuando el Sol entre en fase de gigante roja dentro de siete mil millones de años y absorba la Tierra cuando su expansión alcance su órbita, les llegará su hora y el tiempo se reirá de las pirámides.
O sea que las pretensiones de eternidad y permanencia de las obras son sólo una ilusión, el paso del tiempo no perdona. Quizá lo que el artista del hielo quiso advertirnos con sus esculturas fue lo efímero que es todo, no solamente lo que hacemos, sino también nosotros y que, en definitiva, tanto las esculturas de hielo como las de granito tendrán el mismo destino.
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enero 16th, 2011
Durante los primeros años que fui Jefe Regional de O.S.E.[1] en Salto (Uruguay), las oficinas administrativas y de Servicios Exteriores estaban ubicadas en calle principal casi en el centro, en una enorme casa de propiedad del organismo que en su época de esplendor había sido una regia mansión. Cuando me hice cargo de la Regional ya tenía sus años y se encontraba bastante deteriorada y además era funcionalmente inadecuada para la función que cumplía, por lo que se decidió construir un nuevo local para las oficinas.
El día de la inauguración del nuevo edificio se hizo un brindis al cual se invitó a autoridades locales, entre las que se encontraba el entonces Intendente de Salto el Cnel. Guillermo de Nava. El Presidente de O.S.E. era el Ing. Nicolás Goloubientseff que también estaba presente y le preguntó al Intendente qué le parecían las nuevas oficinas y éste, que no sentía muchas simpatías por O.S.E., le contestó “El lujo de la miseria”, y después agregó algo más o menos así “ustedes no dan agua pero se hacen edificios nuevos”.
La verdad que cuántos lujos de cuánta miseria hay en nuestro país y cuántos se dan O.S.E., el más emblemático de ellos es tener clausurado un pozo termal casi en pleno centro de la ciudad de Salto, con capacidad de tres cientos metros cúbicos por hora de agua a cuarenta grados, mayor caudal que el de las Termas de Daymán. Esa perforación, fue contratada y financiada por O.S.E. para suministro de agua potable luego de bajarle la temperatura a veinticinco grados (si el suministrar agua a veinticinco grados se puede llamar suministrar agua potable), fue pagada por los usuarios de O.S.E. de la ciudad de Salto. La perforación dejó de ser utilizada para el abastecimiento cuando se construyó la nueva usina potabilizadora por el año dos mil, desde entonces está clausurada.
El pozo en cuestión se encuentra ubicado en un enorme predio a pocas cuadras del centro de la ciudad donde se podría construir un gran complejo termal, que evitaría que muchos salteños tengan que hacer un largo y oneroso recorrido hasta las Termas del Daymán si quieren darse un baño termal, pero los oscuros intereses de los burocráticos Entes Autónomos y Servicios Descentralizados de la capital han impedido que cristalizara una obra que le haría mucho bien a Salto y, sobre todo, a aquellos vecinos de menores recursos.
los ex Intendentes Malaquina y Fonticiella no pudieron, o no quisieron, hacer nada, veremos qué pasa con Coutiño
Lo del título.
[1] O.S.E., Obras Sanitarias del Estado, ente estatal que tiene como cometido el suministro de agua potable y disposición de líquidos residuales, en Uruguay.
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diciembre 3rd, 2010



Vistas de la “Cidade Livre” durante la construcción de Brasilia
Brasilia fue una ciudad que se construyó en el medio de la nada, el entonces Presidente brasileño Juscelino Kubitschek decidió por los años cincuenta construir, en plena selva, a cientos de quilómetros de la civilización, una moderna ciudad que sería la capital de Brasil[1], el objetivo era llevar todas las oficinas administrativas y representaciones diplomáticas a esa ciudad, se construirían, además, obras de infraestructura que permitieran no solamente el acceso a Brasilia, sino que también facilitara la colonización de toda esa zona inexplotada de la selva brasileña, o sea que tenía un objetivo político que iba más allá de ubicar la capital en el centro de gravedad del país (Y de recibir jugosas comisiones por la construcción de una ciudad), comparte con San Petersburgo (Rusia), Washington D.C. (Usa), Canberra (Austrlia) y Naypyidaw (Birmania) la particularidad de ser planificada y construida con el fin expreso de usarse como capital y no simplemente como establecimiento de una población[2]. Fue una obra cuyos costos todavía no se conocen.
“Kubitschek, que fue un mandatario de orientación socialista, formó un equipo de profesionales de su misma tendencia política. Así el grupo de creativos intentó desarrollar un modelo de ciudad “utópica” donde se pretendía eliminar las clases sociales; por esta razón, la ciudad también es conocida como Capital de la Esperanza, título otorgado por el escritor francés André Malraux. Aunque en la actualidad dicho objetivo no se ha cumplido, durante la construcción de la ciudad el igualitarismo fue una realidad, ya que obreros y funcionarios compartían los improvisados campamentos y las comidas”. (Wikipedia).
Brasilia siempre ha sido considerada como un ejemplo de la arquitectura moderna y su construcción lanzó al estrellato al Arq. Oscar Niemayer, pero Niemayer tuvo fundamentalmente la responsabilidad del diseño arquitectónico, previo a su intervención se había llamado a un concurso urbanístico, que fue ganado por el Arq. Lucio Costa, con un proyecto que, en planta, tenía la forma de un avión.
Si bien la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, siendo la única ciudad construida en el siglo XX que ha recibido este honor, desde un punto de vista urbanístico puede considerarse un rotundo fracaso.
En efecto, el proyecto del “Plano Piloto” de Lucio Costa preveía que el personal que trabajara en la construcción de la nueva capital no permaneciera allí después de la construcción y delegó en la NOVACAP (Compañía Urbanizadora de la Nueva Capital de Brasil, empresa estatal creada para la construcción de Brasilia) la responsabilidad de que solucionase los servicios de apoyo para los trabajadores, es decir vivienda, alimentación, salud, etc. resumiendo, Lucio Costa conocía el problema pero olímpicamente se lo tiró a la NOVACAP, que hizo lo que pudo, estableció una zona franca libre de impuestos, la loteó y a los predios los daba en comodato gratuito por cuatro años, que era lo que se pensaba iba a durar la construcción de Brasilia. Pensaban que al final de la obra los moradores (candangos, trabajadores que emigraban a la futura capital) volverían a sus ciudades y pueblos de origen, así nació un caserío que en principio se denominó “Núcleo Pioneiro”, pero popularmente se conoció como “Cidade Livre”, nombre que no caía bien a las autoridades, por lo cual se lo cambiaron y actualmente se llama “Núcleo Bandeirante”. Se construyó fuera del “Plano Piloto” y su urbanización constaba de tres anchas avenidas interconectadas con algunas conexiones transversales. Los planificadores de Brasilia pretendían que no tuviera las características “del resto de las ciudades de Brasil”, por eso la prohibición de periferias urbanas para los pobres, pero la realidad fue más fuerte, “Cidade Livre” tenía más de veinte mil habitantes cuando finalizó la construcción de Brasilia, y el propio gobierno tuvo que permitir otros núcleos urbanos periféricos y empobrecidos, entre ellos Taguatinga y Candangolandia, “Esos aglomerados que Lucio Costa no planeó, ni Oscar Niemayer decoró con monumentos tan bellos como inhabitables, contrastan paradójicamente con el espanto futurista de la metrópoli que rodean” (“Un campamento provisorio que se transformó en ciudad”, Norberto Iglesias).
Yo estuve durante la construcción de Brasilia y me alojé en la “Cidade Livre”, tenía el aspecto de una ciudad de las películas del Oeste norteamericano, todas las casas de madera, calles de tierra o barro, agua encharcada (por supuesto sin cloacas), la gente, en su mayoría de bajos recursos, no tenía un aspecto muy confiable, en realidad daba un poco de miedo andar por ahí, por supuesto no intenté conocer la noche de la “Cidade Livre”.
Cuando finalizó la construcción de Brasilia, se pretendió demoler la “Cidade Livre”, incluso hubo amenazas del presidente de NOVACAP de arrasarla con topadores, y se produjeron incendios sospechosos, atribuidos a las autoridades, pero la población de la “Cidade Livre” se organizó y consiguió que no fuera demolida, hoy “Cidade livre”, llamada “Núcleo Bandeirante”, con más de 40.000 moradores, “es una ciudad de vida más real que aquella cultivada en las supermanzanas del Plan Piloto de Brasilia” (“Un campamento provisorio que se transformó en ciudad”, Norberto Iglesias). Los intelectuales todavía siguen cantando loas de Brasilia y, para no recordar los fracasos conceptuales de la concepción urbanística, hasta le cambiaron el nombre a la “Cidade Livre”, de la que casi nadie habla porque sería una vergüenza reconocer tamaño error de los proyectistas, hoy en pedestal de oro por haber sido amigos y correligionarios de Kubitschek.
La verdad que Brasilia puede definirse como barrios marginados cercando un barrio de opulencia, niveles de pobreza similares a los más bajos de África rodean una zona con una de las mayores concentraciones de piscinas del planeta y niveles económicos similares a los de Alemania, sin duda la rápida formación de la “Cidade Livre” y el no haber previsto adecuadamente qué era lo que iba a pasar con la radicación de los trabajadores fue un monumental error de proyecto, hoy el “Plano piloto” tiene medio millón de habitantes y los alrededores albergan alrededor de dos millones de personas.
Ese no fue el único error urbanístico, Brasilia fue concebida en sectores de grandes manzanas que forman conjuntos vecinales sin calles, que “funcionaron bien urbanísticamente, pero traen problemas de encuentro social y sectorializaron su sociedad”, (Arq. Nicola Goretti). Brasilia no es una ciudad que invite a vivir en ella, en su concepción hubo demasiada teoría y voluntarismo.
“No es suficiente hacer una ciudad moderna. Es necesario cambiar la sociedad“, ha lamentado Niemeyer. Error común en muchos técnicos que pretenden que la realidad se adapte a sus obras. No hicieron una ciudad moderna, hicieron un barrio residencial moderno al cual promocionaron con bombos y platillos, que fue cercado espontáneamente por una ciudad de marginados.
Brasilia es una muestra de que no es oro todo lo que reluce y que la impactante y opulenta arquitectura del “Plano Piloto”, es una deslumbrante pantalla que oculta uno de los fracasos urbanísticos más grandes del siglo XX. Aquella ciudad que iba a ser “La ciudad de la esperanza” que pretendía eliminar las clases sociales, resultó una de las urbes de mayor desequilibrio social del planeta.
[1] La idea no era nueva, hacía más de un siglo que se venía hablando de Brasilia, pero Juscelino Kubistchek le dio el impulso definitivo.
[2] http://www.elpais.com.uy/100421/ultmo-483869/ultimomomento/imponente-y-desigual-capital-de-brasil-celebro-sus-50-anos, “Imponente y desigual” artículo de AFP.
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noviembre 12th, 2010
Desde que tengo memoria siempre ha habido discusiones sobre el límite de edad a partir de la cual un individuo es o no imputable, que hay que subirla, bajarla o mantenerla, pero nunca se ponen de acuerdo y aún hoy es un tema de discusión al cual no se le ha encontrado una solución aceptable, o por lo menos compartida por una gran mayoría.
Como siempre, en casos como éste, mejor que castigar el delito es evitar que se produzca. Y una de las maneras de evitar que los menores los cometan es responsabilizar a sus padres penalmente con mayores condenas, no puede ser que los padres, alegremente dejen que sus hijos anden por cualquier lado haciendo cualquier cosa y sigan tan campantes, si su hijo anda con otros infanto juveniles cometiendo atropellos por las calles, ellos tienen la responsabilidad de evitar que lo haga y si no la asumen alguna pena debería dársele, además todos sabemos que lo más probable es que los mismos padres, aprovechando la inimputabilidad de sus hijos, los inciten a la comisión de delitos. También el hecho que cuando llegue a la mayoría de edad se borren los antecedentes parece ser darle un hándicap demasiado generoso a alguien que cometió varios delitos cuando era menor.
De todas maneras parecería que establecer si alguien es o no imputable mediante la utilización de un único parámetro, en este caso la edad, es a todas luces, insuficiente, porque es claro que el desarrollo físico y mental de todas las personas es diferente y no todos llegan a la madurez al mismo tiempo. Es cierto que la edad es un parámetro que “mide” de alguna manera la imputabilidad o inimputabilidad de un individuo, pero considerarla como único elemento determinante en este aspecto quizá sea exigirle demasiado.
Antes de encarar otros aspectos que puedan ser considerados para determinar la imputabilidad, vale la pena hacer unas reflexiones sobre la madurez según la edad. Si comparamos jóvenes de hace cincuenta o cien años atrás con los jóvenes actuales, no cabe ninguna duda que éstos están mucho mejor educados e informados (en términos medios), por lo cual parece razonable admitir que son más maduros, ésta sería una razón con sólido fundamento para bajar la edad de imputabilidad. (Ayer, 26/01/11, escuché esgrimir este mismo argumento a la presidenta Argentina Cristina Fernández).
Otro aspecto que debería contemplarse es que, como no todos los delitos son de la misma naturaleza, el límite de edad de la imputabilidad podría no ser el mismo para todos los delitos.
Pero el asunto no debería ser únicamente la consideración de si hay que bajar la edad o mantenerla, creo que sería mucho más adecuado no considerar fijo el límite de edad de imputabilidad (o los límites para los diferentes delitos si se aceptara un criterio como el del párrafo anterior), y baje a medida que vaya cometiendo delitos, sería una forma más racional de bajar la edad de imputabilidad y estaría condicionada a la conducta del individuo. Es evidente que a medida que una persona, el menor en este caso, va cometiendo delitos, su pasaje por las dependencias policiales, judiciales y de los establecimientos de reclusión lo van haciendo madurar más rápidamente.
Esto seguramente será cuestionado por los “defensores de los derechos humanos”, pero en realidad sería una defensa a los derechos humanos de quienes son asaltados, golpeados, asesinados o violados por inimputables que ya han cometido varios delitos anteriormente[1]. La verdad que la existencia de menores que hayan cometido numerosos delitos de diferente magnitud y estén sueltos cometiendo toda clase de tropelías, debería ser interpretado como incitación al delito por parte del Estado.
Lo que es claro es que la legislación y quizá la interpretación de la legislación vigente no da garantías al ciudadano común y protege sobremanera a los menores infractores, muchos de los cuales son irrecuperables para la sociedad. No es que fallen los sistemas de rehabilitación, como a veces dicen, es que éstos no son perfectos y no son capaces de rehabilitar a todo el mundo, y deberían prever esta circunstancia.
También merece un comentario que la situación actual favorece al submundo periférico a los menores infractores recluidos, que no tienen interés en que las cosas cambien porque serían perjudicados, no se debe descartar que haya demasiados intereses oscuros y ocultos en los centros de rehabilitación y su entorno, a quienes le convenga la situación actual.
En realidad con muy poco se podría hacer mucho, es cuestión de voluntad política, el Presidente José (Pepe) Mujica creo que no dijo nada al respecto y la iniciativa del senador Pedro Bordaberry de bajar la edad de inimputabilidad parece bastante elemental pero creo que si se plebiscita, posiblemente se apruebe.
[1] Existe toda una legislación tendiente a recuperar para la sociedad a estos inadaptados que cometen delitos en reiteración real, que cuesta varios millones de dólares al año, pero no existe una legislación que proteja, resarza y asista social y sanitariamente y ayude a una recuperación sicológica a las víctimas, aquí si te violan, golpean o rapiñan embromate y arreglate como puedas, pero al violador, pobre, hay que ayudarlo. El diputado Andrés Lima, en algún momento habló de medidas de este tipo, pero parece que lo hicieron callar y boquita con llave (Me rectifico, el Diputado Andrés Lima no solo habló, sino que presentó un proyecto de Ley al respecto, pero parece que está durmiendo el sueño de los justos). Si asesinan a un padre de familia ésta pasará dificultades debido a la desaparición repentina de uno de los que aporta (o el único en muchos casos) y nadie se preocupa por esto, parece que los derechos humanos son para violadores, asesinos y rapiñeros y no para trabajadores padres de fasmilia. Pienso que mejor sería tenerlos encerrados sin permitirles salir y obligándolos a trabajar duro, y los millones de dólares que se gastan en ellos para su recuperación, dedicarlos al resarcimiento de sus víctimas o de las familias de sus víctimas.
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noviembre 5th, 2010
En la escuela siempre nos enseñan cosas que uno nunca sabe si es para formarnos o para deformarnos, lamentablemente uno no siempre se percata de cómo vienen las cosas, una de ellas es la fábula de la cigarra y la hormiga, que nos muestra lo bueno que es ser trabajador en vez de andar cantando sin preocuparse por el futuro, y de lo bueno que es ser como las hormigas y lo malo que es ser como las chicharras que se pasan cantando al santo botón todo el verano y después no tienen que comer en el invierno y se mueren.
A mí, que de chico no me atraía para nada la idea de trabajar, no era una fábula que me gustara mucho, para mí ahí salían ganando los malos, pero reconocía que, en general, todos la encontraban muy didáctica y formativa.
Pasó el tiempo y no me preocupé más por la fábula, hasta que un día, no sé por qué razoné de esta manera “Después de todo tanto la hormiga como la cigarra viven en un mundo competitivo y feroz donde sobreviven los que mejor se adaptan, entonces si ambas especies sobrevivieron en ese mundo ¿Por qué las hormigas son mejores? O ¿Será que las cigarras no se extingan y las hormigas sí? Obviamente nadie tiene las respuestas, pero entonces postular la superioridad de las hormigas como ejemplo de supervivencia parece un razonamiento con pre concepto. Incluso si alguien argumentase que en el futuro las especies que sobrevivan serán las que se organizan socialmente, porqué no admitir que las cigarras no evolucionen hacia un tipo de organización social. De todos modos la tesis de la supervivencia de especies que evoluciones hacia formas de organización social, debería fijarse en la capacidad de supervivencia de las moscas y las cucarachas antes de hacer esa afirmación. Por otra parte pensar que la organización social de las hormigas puede ser un buen ejemplo, parecería que sería fomentar una sociedad marcadamente clasista.
Pero si analizamos la vida de una cigarra, vemos que no nació para cantar y no hacer nada, sus madres ponen sus huevos sobre la tierra y mueren, los huevos penetran en la tierra y se transforman en ninfas que, en un período que va de uno a muchos años, sobreviven alimentándose de savia de las raíces, al cabo de este tiempo, si pudieron sobrevivir, sufren una metamorfosis en épocas cálidas, y se transforman en adultos listos para aparearse.
La naturaleza no proveyó a las cigarras de aptitudes para superar la época templada, no podrán sobrevivir al verano, porque genéticamente son así.
Entonces tiene la época cálida para reproducirse, y los machos, sabiendo que el tiempo es corto, desesperadamente tratan de atraer a las hembras, y lo hacen con su canto que no es un canto como el que escuchamos en la radio, sino un aullido desesperado llamando una pareja porque se le acaba el tiempo. No es diversión, en realidad la cigarra no canta, hace su trabajo igual que la hormiga, pero lo hace diferente.
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octubre 19th, 2010
Días pasados asistí al Teatro Larrañaga (Salto, Uruguay) a una muestra audiovisual de cortometrajes denominada “Lo veo corto”, en los cuales habían intervenido, en mayor o menor medida, artistas salteños. Estos audiovisuales tenían apoyo económico oficial y se suponía que, de alguna manera, representaban la vanguardia de la producción fílmica de nuestro terruño e incluso a nivel nacional. La coordinación estuvo a cargo de Federico Massarino.
Lo primero que me llamó la atención es que no dieron programa, lo único que había era una especie de programa que se mostraba en pantalla, en el cual no se podían leer los títulos de los filmes que iban a presentar; de los directores, productores, actores, etc., nada.
Vale la pena hacer un análisis de las características de los audiovisuales presentados, tres eran una especie de video clips, tres eran cortometrajes en blanco y negro y los otros tres eran cortometrajes a color.
Con respecto a los que se podían catalogar como video clips, el porcentaje fue sumamente elevado para lo que los video clips representan en la producción audiovisual, aunque se tiene la justificación que se hayan incluido tantos porque eran dirigidos por el coordinador de “Lo veo corto”. Esta circunstancia, por sí sola, invalida la objetividad y transparencia de la selección total de la muestra, si el coordinador pone la tercera parte de sus propias realizaciones en un rubro audiovisual de poca trascendencia, siempre va a quedar la duda de si la selección de las demás no se hizo porque eran de amigos, parientes, correligionarios o quién sabe qué.
El porcentaje de producciones en blanco y negro también fue sumamente elevado, parece que muchos directores uruguayos creen que el buen cine tiene que producirse en blanco y negro y, seguramente, se engrupen entre ellos de que es así, y lo vienen haciendo desde hace más de cincuenta años. Lo dicho anteriormente no invalida el hecho que se puedan hacer buenas películas en blanco y negro, lo que quiero recalcar es que con la tecnología digital, para no filmar en color hay que tener buenas razones. Ahora no es lo mismo que cuando había que revelar lo filmado, que en color era varias veces más caro y, durante mucho tiempo las reproducciones a color no eran muy buenas. Además van a contra mano con el mundo, la producción fílmica en blanco y negro a nivel mundial está a años luz del treinta y tres por ciento. Estoy seguro que ninguno de los directores de esas películas mira televisión en blanco y negro, ni tiene en su computadora monitor monocromático.
Solamente uno de los cortometrajes tenía efectos especiales. Es cierto que se pueden hacer excelentes películas sin efectos especiales, pero se ha demostrado que Uruguay puede competir a nivel internacional y hacer productos de exportación de nivel en este rubro, el apoyo oficial a las realizaciones audiovisuales debería explicitar su interés en fomentar filmes que incorporen efectos especiales, fundamentalmente digitales, creo que es algo que si se quiere tener filmografía competitiva comercialmente a nivel internacional debería hacerse.
Otra de las deficiencias importantes de la muestra audiovisual fue que no se presentó ninguna animación, también es un rubro que debería fomentarse, en la televisión deben pasan tanta animación como filmes convencionales y en el cine está pasando algo parecido, es algo que se vende, aunque no sea muy trascendente, claro que también se puede producir animación seria y de nivel, pero parece que es demasiado trabajo y es más fácil seguir haciendo más de lo mismo y continuar aburriendo a los espectadores.
De todos los cortometrajes el que me pareció más consistente y maduro fue el de dirección de Valentín Barla, que demostró que está para más, hasta música propia tenía, algo que le faltó a los video clips, que tenían música extranjera.
Cuando terminó la muestra me fui con la sensación de haber asistido a una exhibición audiovisual de los años sesenta, la verdad que “Lo veo corto”, muy corto.
Este programa se emitirá por televisión en el mes de octubre los miércoles a las 22.30, los invito a ver los audiovisuales, algunos de ellos hasta fueron disfrutables, pero vea los otros y después opine.
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octubre 4th, 2010
Lo conocí allá por fines de los años cincuenta o principios de los sesenta, cuando yo era estudiante de preparatorios, todo el mundo estaba convencido que Ramón Guido estaba loco. Por esa época había tomado notoriedad por su, en ese entonces, famoso poema de “Los tallarines”, concebido seguramente en una larga, fría e interminable noche de invierno y hambre, poema que sería interesante rescatar del pasado para compararlo con algunas letras de exitosas canciones actuales.
Pero Ramón Guido Silva no se consideraba solamente poeta: él era un artista integral, total (esta afirmación es una observación mía, pero estoy seguro que él se lo creía). En su tarjeta de visita se describía como músico, pintor, poeta, no recuerdo cuantas cosas más y… semántico. Fue la primera vez que escuchaba esa palabra, que en aquel tiempo no estaba tan de moda, y no tenía la menor idea de su significado, no sé si él sabía lo que era pero, casualidad o no, rescató un concepto que, años después adquiriría mucho mayor relevancia en las comunicaciones.
Pero no solamente me sorprendería con la semántica, una vez me mostró un libro, o proyecto de libro, no recuerdo bien, en el cual las pausas eran páginas en blanco y donde uno se caía por un
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r
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c
i
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i
c
i
o
o algo parecido, creo que también separaba y juntaba las letras para dar sensación de rapidez o lentitud y algunas otras cosas que ya ni me acuerdo.
Para mi sorpresa no fue la última vez que vi impreso algo parecido, otros locos (o no tan locos) publicaron libros similares, de los cuales es de destacar “CounterBlast” (1950) (Creo que su traducción, la que yo leí, se titulaba “Resplandor”, no pude terminar de leerlo porque no tenía ni pies ni cabeza: era el desorden total, casi el caos, se encontraba en la Biblioteca Artigas-Washington de Montevideo) escrito nada menos que por Marshal Mac Luhan: la búsqueda de nuevas formas de compaginación de algo tan rígido como la imprenta significaba que la “Galaxia de Gutenberg” (1962) les quedaba chica. En un mundo que tiende a lo simbólico, la escritura con renglones separados regularmente y justificados la veían como una forma de expresión limitada, y ellos buscaban salirse de la rigidez que impone la hoja impresa convencional, vislumbraban o soñaban una forma de comunicación que todavía no existía.
También recuerdo un pasacalle que colgó en Calle Uruguay y Soca, en el cual solicitaba colaboración financiera para “Pintar la Sinfonía de la Patria Gaucha”. Nunca se me dio la oportunidad de preguntarle por la obra. Pero yo que soy un tipo que interpreta literalmente las cosas, pensé que lo que quería era hacer era algo así como pintura con música (lo cual encajaba con el concepto de artista integral). Por esa época la televisión global en tiempo real a escala planetaria era algo lejano y todavía se vendían discos de 78, pero no sería de extrañar que quisiera hacer algo como lo que ahora conocemos como video clip.
Ramón Guido Silva fue sin duda un loco, cuya mediocre obra pasó al olvido sin pena ni gloria, pero se le debe reconocer que captó claramente, seguramente de forma intuitiva y no explícita, que la escritura es una forma de expresión limitada y que el mensaje es mucho más poderoso cuando se integra el lenguaje escrito con los símbolos, la imagen y el sonido. Creo también que llegó más lejos; al considerarse semántico, seguramente apuntaba a una comunicación mucho más simbólica que la poesía, la música o la pintura convencionales.
Si como artista tuvo algún mérito, éste no debe ser buscado en su obra, sino en los conceptos que intentó incorporar a la expresión artística, conceptos que para su época eran demasiado innovadores.
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[1] Este artículo fue publicado en Diario Cambio el cinco de noviembre de 2000.
septiembre 25th, 2010
Sobre el final de mi carrera asistí a unas clases particulares de Derecho dictadas por el Dr. Horacio Casinelli Muñoz, las llamo clases particulares porque ese año asistíamos regularmente solamente dos alumnos al curso de Ingeniería Legal de la carrera de Ingeniería, como éramos dos, nos sentábamos en una mesa con Profesor Casinelli y la clase se desarrollaba como una charla en un ágora, así que disfruté durante un año de unas magistrales clases de Derecho.
Una de las cosas que me quedaron grabadas en mi memoria fue cuando habló de lo que sucede cuando se promulga una ley inconstitucional, en aquel momento, me llamó la atención la posibilidad de la aprobación de una ley inconstitucional, me parecía una contradicción ¿Cómo era que los legisladores, o sus asesores, no se iban a dar cuenta que lo era antes de aprobarla? ¿Podían los legisladores ser tan irresponsables o ignorantes? Pero más me llamó la atención que la acción de inconstitucionalidad la debe iniciar quien se sintiera perjudicado por la ley y, aunque hubiera sentencia favorable, esta sentencia sólo tenía efectos sobre quien hizo la demanda y no anulaba la ley, o sea que aunque se constatase una inconstitucionalidad, ésta seguirá vigente y la inconstitucionalidad se aplicará contra quien no reclamó o no obtuvo sentencia favorable. Desde mi punto de vista de estudiante de Ingeniería me parecía que sería mejor anular la ley e iniciarles a los legisladores una acción penal por promover una inconstitucionalidad, por más fueros que tuviesen, pero el Derecho transita por diferentes caminos que la Ingeniería.
De hecho, toda esa mecánica de inconstitucionalidad lleva a que la legislación vigente admite la aplicación de leyes diferentes para los ciudadanos, cuál de ellas le toca a cada quien depende de si hizo reclamo o no. Pero no es el único caso que se aplican leyes diferentes para los ciudadanos en situaciones idénticas (o más bien casi idénticas), hace un tiempo asistimos a la controversia de si el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a los jubilados era constitucional o no, se presentaron varios reclamos de inconstitucionalidad, el primer fallo sobre uno de los reclamos determinó que el impuesto era inconstitucional, pero hete aquí que el fallo de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), que es un órgano que está integrado por cinco miembros, y la decisión se tomó por mayoría de tres a dos, con el detalle adicional que uno de los ministros que falló a favor de la inconstitucionalidad llegaba al límite de edad y se retiraría en pocos días y debía ser sustituido. Así sucedió y fue sustituido, el próximo caso que se trató tuvo decisión por mayoría de tres a dos, pero ahora declarando legal (constitucional) el IRPF.
Obviamente el hecho que ambos reclamos hubiesen tenido diferentes fallos no fue consecuencia de que no eran casos parecidos, sino consecuencia de las convicciones (o intereses) de los miembros de la SCJ, si el miembro que llegó al límite de edad hubiese sido más joven y no se hubiera visto obligado a retirarse, el segundo fallo también hubiese sido de inconstitucionalidad, al contrario hubiese pasado si hubiese sido mayor y obligado a retirarse antes del primer fallo. Resultado: nuestra Justicia admite diferentes y opuestos fallos para casos similares . También lo admite para el mismo caso, cuando el Tribunal de Apelaciones falla diferente al Juez está aplicando otra ley, al final en este caso se define como en tenis: el que gana dos de tres.
De la misma Einstein decía que dios no jugaba a los dados al referirse que las leyes de la naturaleza no cambian (no sucede que la gravedad cambie al azar y sin previo aviso y las cosas, de repente, cayeran más rápido o más lento), podemos decir que nuestra Justicia juega a los dados porque puede fallar por sí o por no para el mismo caso. Esto nos obliga a reflexionar qué es lo que queremos cuando reclamamos Justicia, parece que ésta no es algo absoluto y depende de quienes fallen, como quedó claro en el caso de la inconstitucionalidad o no del IRPF a los jubilados, lo cual, después de todo, es lógico porque la Justicia es una creación humana y no divina y, por lo tanto, no es perfecta.
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